Isla de la Juventud

La Isla de la Juventud tiene una larga y dramática historia, y un nombre que ha cambiado en más de una ocasión. Cuando triunfó la Revolución todavía se denominaba Isla de Pinos y no fue hasta 1978 que adquirió su nombre actual. Miles de estudiantes de toda Cuba y el mundo llegaron a este sitio para estudiar (principalmente Medicina) y trabajar junto a otras personas en los huertos de cítricos. Este vigor juvenil dio una imagen nueva y diferente a una isla vieja y devastada.

La Isla de la Juventud está situada al sur de Cuba, limita al norte con el Golfo de Batabanó y al sur con el Mar Caribe. Cerca de dos tercios de las aguas a su alrededor son poco profundas. Desde Cabo Francés en el sur hasta Punta del Este en la parte oriental, las profundidades superan pocas veces los 10 metros, con 7 metros como promedio.

El interés por el buceo en la isla comenzó en los años 70. El Parque Nacional Marino Punta Francés es un sitio privilegiado, con aguas tranquilas y una excelente visibilidad. Como en tiempos pasados los piratas anclaron en sus cuevas (formadas por la presencia de piedra caliza), hoy en día este es un escenario perfecto para los aficionados al buceo. Los interesados especialmente en los naufragios, podrán escoger entre más de 70 pecios en el área conocida como Bajo de Zambo.

Túneles y canales profundos protegen a una gran variedad de corales (más de 40 especies, entre ellas cuerno de alce, cuerno de ciervo, coral negro, lechuga, etc.), y la vida marina es abundante con peces como barracudas, meros, pargos, lubinas, gruñidores y tortugas.

Hay no menos de 56 sitios de buceo, todos accesibles en barco (una hora de navegación) desde la Marina Colony.

Pero la Isla de la Juventud tiene mucho más que sus zonas de buceo. El Parque Nacional Ciénaga de Lanier, en el sureste, es un humedal formado por sabanas inundadas, caducifolias y coníferas, y está cubierto de manglares a lo largo de la costa. Además de una rica flora, la zona tiene una abundante fauna (cocodrilos, tortugas, venados, caimanes y loros).

Y sin embargo, ni siquiera hemos hablado de las playas paradisíacas y sí, la Isla de la Juventud las tiene. Con un litoral de 229 kilómetros, las playas son muy variadas. El exuberante crecimiento de manglares predomina en el norte, este y oeste. El sur cuenta con bosques vírgenes y cuevas. La costa aquí tiene una longitud de 30 kilómetros de hermosas playas de fina arena blanca, interrumpidos por pequeñas ensenadas, acantilados y arbustos de mangle.


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