Habanos y "almendrones"

Algunos dirán que los cubanos presumen demasiado respecto a las virtudes de la Isla. Pero en el caso de los míticos habanos de la región de Pinar del Río, la fama es absolutamente bien merecida.

No hay secreto: los ingredientes esenciales de los habanos están en esas tierras con características especiales, y en una tradición cultivada durante siglos. Es por eso que no se pueden producir en ningún otro lugar, al igual que el ron cubano.

El primer consejo para disfrutar de un buen puro es comprarlo solamente en las tiendas oficiales. Esto garantiza que la calidad sea óptima, y de paso evita posibles decepciones y malentendidos.

Los que saben recomiendan las marcas clásicas: Cohíba, Montecristo, Corona, Romeo y Julieta... En la capital pueden encontrarse en el Hotel Nacional, el Habana Libre, el Meliá Cohíba, así como en la Casa Partagás (La Habana Vieja) y la Casa del Habano, de Miramar. Igualmente, existen tiendas especializadas a lo largo del país.

Pregúntales a los dependientes cuál vitola se asemeja más a lo que estás buscando, y con qué bebidas, cocteles o café podrían combinarse. Por supuesto, tómate tu tiempo. Un buen tabaco sabe mejor cuando se fuma sin prisa, por ejemplo, después de una cena copiosa, o durante una larga conversación con los amigos de siempre.

La “experiencia cubana” no está completa sin un paseo en almendrón. Da igual si escoges un Buick, un Ford o un Chevrolet. Cualquiera de ellos es perfecto para un emocionante viaje al pasado.

Desde hace algún tiempo están muy de moda los descapotables, y adivina qué: muchos de ellos no tenían esa forma originalmente, sino que les ha sido recortado el techo mediante un hábil trabajo de chapistería. La obra maestra se completa con tapicería nueva y pintura. Pero nada de tonos sobrios o elegantes. Todos son rosados, naranjas, amarillos, verde limón... Color alegría; color “eterno verano”.

A la hora de pactar el recorrido, no olvides algunos lugares fundamentales. El Malecón, Quinta Avenida, la calle 23, la Plaza de la Revolución, el Prado, la Avenida del Puerto, son realmente dignos de ver. Solo necesitas llevar un sombrero y unas gafas de sol. Cuba Travel Network cuenta con una amplia flota de autos antiguos, disponible también para paseos en grupos.

Otra faceta de esta aventura sería montar los mismos autos que los cubanos usan como taxis. Son más baratos (10 pesos cubanos = 0.50 dólares), pero muchos menos confortables y bonitos. En este caso, las trayectorias están prefijadas, similares a las rutas de los ómnibus públicos. Sinceramente, es una opción para aquellos bastante osados y poco exigentes.

Si te interesa este mundo de los autos clásicos de los cincuenta, aprovecha y entérate de otros detalles. A los choferes les encanta hablar de sus “bebés”, así que puedes preguntarles todos los inventos que hacen casi a diario para mantenerlos funcionando. Los vintage cars también son fascinantes por dentro.