Vida Cultural

Siempre habrá diversas opciones en cartelera: música, teatro, danza, artes plásticas... De hecho, a veces lo difícil es escoger a dónde ir. Un excelente plan podría ser enlazar dos o tres actividades, desde la tarde hasta la madrugada.

Las orquestas de salsa y timba cubana parecen tener el don de la ubicuidad. Encontrar conciertos y presentaciones habituales en diferentes clubes no será un problema, en absoluto. Tanto para los bailadores principiantes como para los experimentados, recomendamos agrupaciones de primer nivel: Van Van, Habana de Primera, Pupy y los que son Son...

Los grandes conciertos al aire libre resultan el plato fuerte. Por ejemplo, en La Piragua, una explanada contigua al Hotel Nacional; y en La Tropical, ese gran templo de la salsa, donde incluso parejas de edad avanzada despliegan una maestría sorprendente.

En diferentes ciudades de la Isla se realizan grandes fiestas populares. Con las parrandas de Remedios, las Charangas de Bejucal y los carnavales, las calles se llenan de luces, colores, y gente dispuesta a seguir bailando y cantando mientras dure la noche.

Pero hay música más allá de los géneros tradicionales. Al escuchar jazz cubano —mezcla de virtuosismo y sentimiento—, es fácil comprender el porqué de su renombre a nivel internacional. Clubes como La Zorra y el Cuervo, el Jazz Café, y el Café Miramar tienen presentaciones casi todos los días, con artistas extraordinariamente talentosos. Ensembles de pequeño formato tocan también en algunos bares privados.   

Si hablamos de fama, el Ballet Nacional está entre los primeros, aunque también los grupos de flamenco, danzas folclóricas y contemporáneas derrochan talento y expresividad en sus espectáculos.

Una revelación de los últimos años ha sido la compañía Acosta Danza, dirigida por el bailarín y coreógrafo Carlos Acosta. Su sede, en la calle Línea, tiene cristales en lugar de paredes; de modo que si pasas por ahí algún día, podrás verlos ensayar.

Para descubrir lo que los cubanos hacen para divertirse y alimentar el alma, hay otro tipo de experiencias interesantes. Sentarse en el Malecón, por ejemplo, resulta una buena idea en cualquier día y a cualquier hora. Porque el Malecón siempre está abierto, y es gratis.

Si conoces algunos amigos aquí, prueba a jugar con ellos un partido de dominó. Te advertimos: seguro vas a perder, aunque lo más importante no es el juego en sí mismo, sino las bromas y refranes que se asocian a él; además de que combina perfectamente con una cerveza o un trago de ron.

Algunas personas opinan que el beisbol es un deporte lento y con reglas complicadas. Pero si escoges un tope de mucha rivalidad —Industriales contra Santiago, tal vez— verás la pasión nacional desbordarse hasta el delirio.
No descartes los planes más sencillos: caminar por La Rampa de noche, dar un paseo en bicicleta o refugiarte en la tranquilidad de un museo.